Dolor físico y malestar psicológico
- Psic. Emigdio
- 7 ene 2018
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La ausencia de bienestar físico puede ocasionar malestares psicológicos. En un día cualquiera podemos encontrarnos con personas que nos dicen que no se nos ve buena cara, que traemos el malestar a flor de piel. Esto puede generar malestar emocional. Es decir, el malestar físico llega a ocasionar que nuestras conductas con los otros sean desfavorables y se plaguen de situaciones que, lejos de ayudar, empeoran el estado de quien padece el dolor.
Hay quienes se han acostumbrado a tener dolores permanentes, tales como cefaleas (dolores de cabeza), migrañas, dolor en articulaciones, en columna o musculares. Existen personas que afirman tener dolor permanente, con variaciones de intensidad durante el día.
Al ser continuos y cotidianos estos dolores, el paciente llega a ignorarlos, preocupándose solamente cuando se intensifican, agudizan o incrementan por alguna actividad realizada.
Entonces, hablar de malestar psicológico vinculado al malestar físico, es tomar en cuenta aquellas conductas que el paciente realiza y que no contribuyen al mejoramiento.
En este sentido, es necesario que el terapeuta conozca dichas situaciones que agudizan el malestar. Esto permitirá determinar la influencia que hay en el malestar psicológico a partir del malestar físico y aquellas conductas que incrementan la susceptibilidad. Si bien el malestar físico tiende a la recuperación con el paso de los días, el malestar psicológico puede derivar en ansiedad o depresión que se convierte en una situación cíclica.
Un punto importante es la revisión médica oportuna, seguida de sesiones terapéuticas que, junto con el tratamiento médico posibiliten la recuperación en ambos sentidos, físico y emocional.



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